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De los orígenes a 1992


Solicitud de patente del señor Bell, para su "Speaking telephone", ante la Administración mexicana. 1895.

Preámbulo

Durante el siglo XIX la continua lucha por el poder y la defensa a ultranza de la soberanía nacional fueron las constantes que conformaron el agitado escenario mexicano de la época. Entre continuas revueltas y a través de una insurrección armada sustentada en el “Plan de Tuxtepec" llego al poder Porfirio Díaz en 1876, lo que marcará una etapa de más de 30 años que desembocará en el movimiento armado más importante del México contemporáneo.

La política de Díaz se resume en “Paz y progreso" y su consigna pública fue en 1887: “Antes que nada pacificación y orden, en seguida, progreso económico, y por último, libertades políticas siempre y cuando fueran compatibles con las ideas de disciplina y desarrollo”.

El teléfono

En dicho contexto histórico, las comunicaciones registran un significativo desarrollo, y el 13 de marzo de 1878 se efectúa el primer enlace telefónico entre la ciudad de México y la población de Tlalpan, con la consiguiente admiración popular, ya que se logró comunicación a una distancia de 16 kilómetros. Nueve meses después se establece oficialmente el servicio telefónico al otorgársele un permiso a la Alfred Westrup & Co. para que instale una red que una a las comisarías de policía, que para aquel entonces ascendían a seis, con la Inspección General, la oficina del gobernador de la ciudad y el Ministerio de la Gobernación.

En mayo de 1882 se anunció a los habitantes de la capital que se iniciaba el servicio telefónico, "al igual que los que hay en casi todas las poblaciones de Europa y los Estados Unidos de América".

Otro inversor, el señor Greenwood, empresario estadounidense, obtiene en 1881 la concesión para instalar una red telefónica en la ciudad de México, para lo cual se inició el tendido del cableado público, lo que originó protestas de los habitantes de la capital por considerar que los postes y alambres colocados perjudicaban el buen aspecto de la ciudad. Finalmente,  tras oportunas y detalladas explicaciones sobre la utilidad del nuevo aparato se logró que se aceptara la instalación del cableado.

San Luis de Potosí, a finales del siglo XIX

Al año siguiente el señor Greenwood compra varias concesiones a la Compañía Telefónica Continental y, a continuación, las aporta a la Compañía Telefónica Mexicana, Mextelco, entrando como socio. Mextelco estaba apoyado, en los aspectos tanto técnico como financiero, en la Western Electric TelephoneCo. A partir de entonces la ciudadanía comienza a cobrar conciencia de la utilidad del teléfono, e incluso lo demandan a través de los periódicos de la época.

Al año siguiente la telefonía mexicana logra trascender el territorio nacional cuando se realiza la primera conferencia telefónica internacional entre la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, y la ciudad de Brownsville, Texas. Se dejan sentir también los efectos del proceso de pacificación y orden instituido por el gobierno de entonces y el uso del teléfono empieza a cobrar auge en la sociedad mexicana.

En 1887 la cuota de inscripción del teléfono era de 5.50 pesos mexicanos, poco accesible al usuario si se considera que el salario mínimo general era de 0.24531 pesos. Sin embargo la cantidad de abonados asciende en 1888 a ochocientos, hecho que obliga a la compañía a editar el primer directorio telefónico; el número 64 correspondió al presidente de la República, D. Porfirio Díaz.

Desmonopolizar por las bravas

 La determinación de Mextelco de subir la tarifa mensual de 5.50 a 6.25 pesos, en 1888, puso en pie de guerra a los abonados. Véase lo que proponía una comisión de 200 de ellos (sobre un total de 800):
“ ... si no establece (la Compañía) una cuota uniforme de 5.00 pesos mensuales, mande retirar los aparatos que tienen en arrendamiento". Más todavía, el Monitor Republicano informa de que el grupo de descontentos "organizarán una compañía para establecer otro servicio telefónico en mejores condiciones y bajo bases más económicas para el público. Esto es lo mejor que puede hacerse, a fin de matar el monopolio ".

El público estaba cada vez más dispuesto a adquirir los servicios telefónicos, sobre todo en 1899, cuando se introducen dos innovaciones: el teléfono de extensión y el servicio telefónico de veladores. Este último consistía en que los vigilantes nocturnos realizaban llamadas desde sus respectivos puestos; el mensaje se recibía en la central, donde las operadoras llevaban un registro que pasaban posteriormente a los abonados. Asimismo se comienzan a utilizar los aparatos de escritorio, tipo “candelero”, con una cuota de $ 2.50 mensuales por servicio extra.

La entrada de L.M. Ericsson

El panorama telefónico de México cambia cuando se produce la duplicación del servicio a causa, por un lado, de la renovación de la concesión a la Compañía Telefónica Mexicana y, por otro, al otorgamiento de una nueva concesión al señor Sitzenstoter, en 1903, quien invita a la Compañía Ericsson de Estocolmo a comprar la concesión dos años más tarde, oportunidad que ésta no desperdicia. Esta situación incentiva la competencia, lo que obliga a ambas compañías a mejorar sus servicios. Es importante señalar que el 18 de febrero de 1905 la CompañíaTelefónica Mexicana modifica su razón social para llamarse desde entonces Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana, S.A.

El conflicto revolucionario

A finales de la primera década del siglo XX, la Revolución Mexicana va a ser un freno a los planes de desarrollo de todos los sectores económicos de la vida nacional, y las empresas telefónicas no serían una excepción, aun cuando sus efectos no fueran tan catastróficos como los sufridos por la telegrafía y el ferrocarril. La compañía Ericsson se sostiene ante los complicados sucesos de aquella época y en 1911, a punto de caer el régimen de Díaz, la empresa construye las líneas que van a Tlalnepantla y a Cuautitlán, con lo que se inicia el servicio interurbano, además, frente a su competidora, Ericsson en sólo cuatro años como operadora logra obtener el mismo número de suscriptores, que para entonces ascendían a 7.000.

El teléfono va a desempeñar un papel histórico en la vida política nacional, en concreto, cuando por vía telefónica en 1913 se le informa al nuevo presidente Madero que el General Bernardo Reyes se dirige con sus tropas al Palacio Nacional con la intención de tomarlo y desde ahí, desconocer públicamente su gobierno.

Durante estos días las compañías telefónicas suspenden por entero sus actividades de construcción, y el servicio se otorga sólo a las oficinas del Palacio Nacional, el Castillo de Chapultepec, la Cruz Roja, la Cruz Blanca y algunos particulares. Se frena así el ritmo de crecimiento del teléfono, no sólo por los sucesos revolucionarios nacionales sino también por los acontecimientos que convulsionan a Europa: el inicio de la primera guerra mundial.

Mientras que por esas fechas Ericsson tiene un excelente valedor ante las altas instancias, el coronel sueco Thord Hallstrom, miembro del estado mayor de Francisco (Pancho) Villa, a la Compañía Telefónica y Telegráfica le va peor; tanto que los continuos y agudos conflictos laborales empujan al Gobierno a embargar las redes de la empresa (en esta situación permanecerán hasta 1925).

Con la elaboración de un nuevo documento constitucional, promulgado el 5 de febrero de 1917 y la toma de poder del señor Carranza al ganar las elecciones presidenciales, se trata de restablecer el orden en el país. De acuerdo con la nueva Constitución, el gobierno emite una ley que incrementa el monto de los impuestos, incluido el que gravaba el
servicio telefónico, y que se suprimiría en 1920. Por entonces se llegó al final de la primera gran guerra, se reanudan las investigaciones en materia de telefonía y se dan por tanto nuevos avances tecnológicos.

Hacia 1920, Ericsson disponía ya de 32 concesiones. Es por entonces cuando comienza la transmisión vía onda portadora y cuando se dan los primeros pasos hacia la automatización.

Participantes en el festejo de la inauguración del servicio telefónico en la localidad de El Sallto.

Servicio internacional

En 1925 la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana obtiene la concesión para explotar el servicio de larga distancia, que sería concedida también a la compañía Ericsson un año más tarde. Será la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana quien establezca la primera conferencia telefónica entre un presidente mexicano, el general Plutarco Elías Calles, y uno norteamericano, Calvin Coolidge.

D. Francisco I. Madero, con sus hermanos y varios jefes revolucionarios.
Una cuadrilla de trabajadores reparando las líneas telefónica frente a una casa acribillada a balazos. 1913.

La histórica llamada se realizó a las 16:30 horas, tiempo de México, el 29 de septiembre de 1927, durante una ceremonia en el Palacio Nacional, a la que asistieron los miembros del cuerpo diplomático norteamericano y altos funcionarios de la compañía. En la conversación ambos mandatarios hicieron hincapié en la facilidad con que era posible comunicarse gracias a la telefonía, y en las ventajas que ésta representaba para el mejoramiento de las relaciones entre ambos países. Dos meses más tarde se inauguró la línea telefónica entre Mexico y Canada.

A partir de un incidente trivial, el presidente W. Wilson envió una flota de invasión al puerto de Veracruz en abril de 1914; la ocupación duró hasta noviembre del mismo año. En la foto, tropas expedicionarias de entonces con equipos de comunicaciones de campaña

En 1928 se establece con éxito la primera comunicación telefónica con Europa entre el licenciado Genaro Estrada, subsecretario de Relaciones Exteriores, y el licenciado Valenzuela, ministro plenipotenciario en la Gran Bretaña: "Señor Valenzuela: habla Estrada, Tengo mucho gusto en saludarlo”. Estas serían las primeras palabras transmitidas entre México y Europa, a una distancia de más de diez mil kilómetros. Con España se entraría en contacto el 30 de noviembre de ese mismo año.

Por entonces, de los sesenta mil abonados la mitad están conectados al servicio internacional, con las limitaciones siguientes:

  • horario entre 6.30 y 22.00

  • en períodos de congestión, la duración máxima de las conferencias era de 12 minutos.

En 1930 se logra conectar Norte y Sur de América: la Compañía Internacional de Radio, de Argentina, establece conexión con ATT, de Estados Unidos. A su través, entran en comunicación los abonados de Argentina, Chile y Uruguay con los de Cuba, México, EEUU y Canadá.

Telefonía automática

La telefonía automática llega a México con la inauguración en 1924 de la primera central telefónica automática, conocida como la central Roma, que entraría en funciones dos años después, con capacidad para conectar diez mil líneas.

La telefonía automática revoluciona el mundo de las telecomunicaciones y simplifica las cosas para el público usuario, al que antes se le hacían llegar boletines con instrucciones para el buen uso del servicio telefónico.

En 1925 el gobierno del general Calles hace cesar la intervención estatal en la Compañía Telefónica y Telegráfica. Hecho esto, entra en escena la Internacional Telephone & Telegraph (ITT), que adquiere la Compañía y que obtiene la modificación de la concesión entonces vigente: se extiende el plazo a 50 años y se prohibe su traspaso o cesión. La entrada de ITT en México supone la aparición de un competidor del mismo nivel que Ericsson. Se produce un crecimiento en el número de redes telefónicas y de suscriptores por lo que se busca la manera de distinguir los teléfonos de cada compañía; se decide entonces que Ericsson utilizara exclusivamente dígitos, mientras que la otra compañía usaría dígitos y letras.

La competencia entre Ericsson y la ITT es clara y da lugar a conflictos; además de la carencia de conexiones entre ambas redes, por lo que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas comunica en 1936 a ambas compañías que deben enlazar sus líneas y combinar sus servicios.

Los reyes de Suecia en su visita a México en 1921, con directivos de Ericsson.

Plan de interconexión para la unificación de los servicios (1936)

  • Para interconectar las centrales de larga distancia en el país se dará un plazo de tres meses,  dos meses para intercomunicar las centrales de larga distancia y un mes para instalar los equipos respectivos, remitiendo los planos y memorias descriptivas de los trabajos en quince días a la Secretaria.

  • Para intercomunicar las redes urbanas del D.F. y de los estados se da un plazo de seis meses, distribuidos de la siguiente manera:

    1. Quince días para presentar planos y memorias descriptivas a la Secretaría.

    2. Un mes para adaptar edificios a las centrales de intercomunicación manual, siendo el plazo determinado una vez que se apruebe el inciso anterior.

    3. Una vez aprobado el primer inciso la instalación de cables será en cinco meses.

    4. Una vez vencido el número dos, la instalación de equipo y aparatos de interconexión manual se dará en cuatro meses y quince días.

El Palacio de Comunicaciones en la calle de Tacuba, hoy Museo Nacional de Arte, 1922.

La respuesta de ambas compañías va mucho más lejos de lo que el Gobierno pretende: presentan un proyecto de fusión entre ambas acompañado de una propuesta de aumento de tarifas.

La contestación gubernamental es rotunda en su negativa: de una parte, la fusión conduciría a la creación de un monopolio, prohibido por la Constitución y, de otra, se denegaba el incremento tarifario.

La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas estableció, en cambio, un plan de interconexión que fue firmado el 12 de agosto de 1936, y en 1938 se edita la Memoria descriptiva para las obras de intercomunicación de las líneas telefónicas de Ericsson y Mexicana.

Años conflictivos

Sin embargo, estos son años de efervescencia social en Mexico: en 1935 se registraron 1.200 huelgas en el país, estando Ericsson, con 4.000 trabajadores sindicados, involucrada en varias de ellas, sufriendo constantes paros y sabotajes. Los conflictos repercutieron significativamente en el servicio a los más de 100.000 abonados, en la continua revisión de los contratos de trabajo y en las consiguientes dificultades financieras para la compañía.

En 1938, bajo la presidencia de D. Lázaro Cárdenas, se nacionaliza la industria extractiva del petróleo: tal decisión generó el desconcierto entre las empresas multinacionales instaladas en el país, con lo que a las filiales de Ericsson y de ITT se les añadía la amenaza de la posibilidad de expropiación.

El punto culminante de la conflictividad en la filial sueca se produce en 1939, al sindicarse 14 ingenieros; los enfrentamientos que se producen derivan en el encarcelamiento por tres días de D. Ignacio Garnica, líder sindical de la compañía y el posterior acuerdo para su despido.

En 1940 sube al poder D. Manuel Avila, quien efectuó un viraje respecto de la política aplicada por su antecesor. Entre otras medidas, el Gobierno decide en 1941 permitir un aumento de tarifas del 26% a Ericsson y del 34% a la Compañía Telefónica y Telegráfica. Sin embargo la conflictividad laboral permaneció. Ese mismo año estalla la huelga en la segunda de ellas, resolviéndose tras once días de negociaciones.

Mucho más grave en sus efectos fue la huelga que se declara de nuevo en la CTTM en 1944, que derivó en la requisa de la compañía "porque la paralización del servicio constituía un peligro inminente para la economía nacional".

En los años 40 se sentaron las bases para un giro radical en la evolución de la telefonía en México:

  • Se lleva a cabo la interconexión entre las redes de Ericsson y la Compañía Telefónica y Telegráfica (culminada en 1946).

  • Se crea Teléfonos de México, TELMEX, a partir de Ericsson.

  • En 1950, Telmex adquiere la CTTM.

La compañía Ericsson, instalada desde 1929, había venido adoleciendo crónicamente de dificultades financieras, provocadas fundamentalmente por el aumento progresivo de los costes de operación y por la continua devaluación del peso, lo que suponía aportes permanentes de capital de la casa matriz. Las condiciones estaban dadas para que los activos de la empresa cambiaran de manos.

El 1 de enero de 1948 comienza su actividad Teléfonos de México, con la siguiente distribución accionarial:

 Corporación Continental, S.A.: 409,000 acciones.

 Ericsson: 389.950

 D. Bruno Pagliai, D. Octavio Fernández y D. José Joaquín César: 50 acciones cada uno.

El Secretario de Comunicaciones, D. Ramón Ros, en la inauguración del servicio telefónico con Canadá.

El cambio fue gradual: como primer director de Telmex se designó a D. Gunnar Beckman, administrador general de Ericsson.

Además esta misma empresa se ocupaba de la provisión de equipamiento y del asesoramiento técnico y administrativo. Por ello, se acordó que Telmex pagaría el 2,5% anual de su ingreso bruto durante los diez primeros años y el 3% a partir de 1958.

La primera y principal tarea que abordó la nueva empresa fue culminar la interconexión las redes de la CTTM.

Dos años más tarde, en 1950, se alcanza el acuerdo para la compra de la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana por Telmex. La cantidad estipulada en la transacción fue de 12 millones de pesos.

Tres meses más tarde se firma un acuerdo a cuatro bandas entre Ericsson, ITT, Telmex y el gobierno, por el que se reparte el mercado de equipamiento telefónico en la siguiente proporción: Ericsson: 65%, ITT  35%.

A partir de este momento Telmex asumía plenamente la prestación del servicio telefónico en el país.

Don Lázaro Cárdenas, el teléfono y los burros

Durante el bienio 50 52 se inauguran 32 oficinas telefónicas incorporadas a la red nacional, y se producen adelantos técnicos aunque seguían existiendo anomalías en el servicio. Un ejemplo de ello es la anécdota ocurrida en Zamora, Michoacán, cuyo protagonista fue el ex presidente D. Lázaro Cárdenas.

Llegó a la central de teléfonos el general Lázaro Cárdenas dirigiéndose a la operadora que atendía  casetas le dijo:
“Buenos días, señorita, pedí una conferencia a Uruapan desde el teléfono 356, pero como se ha tardado tanto yo creo que mejor la cancela, pues ya me encontré a un compadre que va a entregar unos burros a Uruapan y le pedí que llevara el mensaje; ¿Usted cree que llegue antes de que Ustedes me puedan comunicar?” . La operadora sin inmutarse, le respondió: No, don Lázaro, lo mejor es que le diga usted a su compadre que le venda algunos burros a la compañía de teléfonos, pues la carretera que mandó usted hacer a Uruapan está tan deteriorada que solamente en burro se puede transitar, y por eso cada vez que hay una falla en las líneas se tarda mucho en llegar la camioneta". El general Cárdenas reía estrepitosamente y, aunque parezca increíble, a la semana siguiente arreglaron la carretera".

Trabajadores de la Compañía Telefónica Mexicana. Década de los 20.

Plan de cinco años y mexicanización

Teléfonos de México concibió un plan de crecimiento conocido como el "Plan de cinco años" dentro del cual se pusieron en operación nuevas centrales automáticas, se constituye la compañía Industria de Telecomunicación, S.A. de C.V (Indetel) para proveer de equipo telefónico al país, participado al 50% por Ericsson e ITT, se instalan los primeros teléfonos de alcancía, se inaugura el servicio de télex entre el Distrito Federal y Acapulco y se inicia también la construcción del edificio de Telmex ubicado en Parque Vía.

Por otra parte, se introducía un nuevo avance tecnológico en la telefonía mexicana con el inicio del sistema de aire seco inyectado a los cables telefónicos, el servicio de larga distancia aumentaba en 112.159 kilómetros, y, para finales del año 1960 se instalaba en forma total el servicio de conmutación automática entre Cuernavaca y el Distrito Federal.

El aumento de capital de la compañía, obtenido gracias a la permanente venta de acciones al público, dio origen a la mexicanización de Teléfonos de México. En 1958, tras una conversación entre los representantes mexicanos y los directivos de Ericsson, se llego a la firma de varios acuerdos que establecían la compra venta de las acciones de Telmex propiedad de la compañía sueca y un contrato de abastecimiento de equipos. Con ITT se acordaba la transacción de la participación sueca en Indetel. Así, el 19 de agosto, se anunciaba el cese de las actividades de la filial de Ericsson como operador de redes y fabricante en México, después de permanecer en el país más de 50 años.

D. Miguel Alemán en la ceremonia oficial de la unificación de los sistemas telefónicos (1948).

En 1962, año en que se lanza al espacio el satélite de comunicaciones Telstar, patrocinado por el Sistema Bell y la Nasa, queda instalado el sistema de microondas en México, lo que contribuye al perfeccionamiento del servicio de conmutación automática de larga distancia.

En mayo de 1963 se produce un acontecimiento memorable para las telecomunicaciones: se lleva a cabo la primera transmisión desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos, hacia México, con la intención de cubrir el lanzamiento al espacio del astronauta estadounidense Gordon Cooper; de la misma y a través del sistema de microondas se transmitieron sucesos tan cruciales como el asesinato del presidente J.F.Kennedy, la visita del primer mandatario francés Charles De Gaulle, la ceremonia de entrega del Chamizal, y algunos eventos deportivos.

Otro satélite, el norteamericano Pájaro Madrugador, da inicio al programa de televisión Mundo Visión, en el cual se utilizaron la red de microondas de Telmex en el territorio nacional y la red de la ATT en Estados Unidos.

Telefonía móvil, en 1958

La ampliación del servicio de Telmex va en aumento. Es de destacar el télex “Telégrafo a Domicilio” destinado a grandes empresas, y la instalación del sistema de larga distancia automática (Lada), el cual permite que los suscriptores hagan sus llamadas de teléfono a teléfono sin intervención de la operadora. En 1968, cuando Teléfonos de México celebra el décimo aniversario de su mexicanización, se lleva a cabo la incorporación total de la ciudad de México al servicio Lada. En el mismo año tiene lugar un acontecimiento importante en materia de telecomunicaciones, como fue la transmisión de las imágenes de la XIX Olimpiada. Fue necesario instalar una red subterránea con una longitud de 384 kilómetros de ductos, 203.400 kilómetros de conductores, 19.840 teléfonos en cables (por pares) y un cableado coaxial para troncales urbanos, el primero en el mundo; se invirtieron 19.840 horas hombre.

También se ponen en marcha dos grandes obras de infraestructura telefónica: la Torre de Telecomunicaciones, y simbólicamente la estación terrestre de Tulacingo, Hidalgo, con una antena de 105 pies de diámetro.

Al año siguiente, en 1969 México vuelve a ser protagonista de un acontecimiento deportivo internacional: el Campeonato Mundial de Fútbol, para el que se contó con 100 casetas de larga distancia instaladas en los centros de prensa y 129 líneas privadas para el uso de télex y telefoto.

En 1970, con la comunicación telefónica entre Toluca y Washington, D.C., se inaugura un nuevo sistema automático de larga distancia (Lada 95), el primero de su tipo en Latinoamérica, cuyas instalaciones permiten un alto grado de transmisión y recepción de mensajes directos.

Torre de Comunicaciones, en la ciudad de México.

TELMEX como entidad pública

En 1972 Telmex inicia una nueva etapa al adquirir el gobierno mexicano el 51 % de las acciones del capital social de la empresa, por lo que ésta dejó de ser privada para tener participación estatal mayoritaria.

En esta época se da un renovado impulso a las telecomunicaciones por el cual la telefonía vía satélite continua su desarrollo y expansión, se provee al servicio telefónico urbano de centrales automáticas del tipo «Pentaconta», se impulsa la telefonía rural, se compra equipo moderno tanto en el sistema Lada como en el de operadora y se inaugura el centro telefónico San Juan, considerado el más moderno de Latinoamérica.

Telmex va a promocionar su nueva imagen a través de una intensa campaña publicitaria cuya estrategia fundamental consistía en resaltar la efectividad y funcionalidad de sus servicios para lo cual diseña simpáticos personajes estilizados en forma de teléfono, representando a una operadora, a un funcionario o a un trabajador, y que en breves palabras ofrecían nuevas líneas, conmutadores, extensiones o servicios.

Por otra porte, en 1976, al cumplirse el primer centenario de la invención del teléfono, Telmex recibe de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes la renovación de la concesión para continuar ofreciendo el servicio telefónico por 30 años más. Es en 1978 cuando se conmemora el primer centenario de la telefonía en México con una ceremonia encabezada por el presidente de la República; dos meses después, se festejaría el Décimo Día Mundial de las Telecomunicaciones.

Se sucederán los avances tecnológicos con el transcurso de los años: en 1980 Teléfonos de México introduce en sus servicios la telefonía digital y en el 1981 se pone en operación el servicio del sistema autotelefónico radio móvil, se instalan los primeros enlaces con fibras ópticas y se inaugura la primera central electrónica digital de larga distancia.

En su imparable desarrollo tecnológico Telmex contará con la ayuda de la banca nacionalizada, quien le otorga en 1983 un crédito por 3.750 millones de pesos para financiar sus programas de crecimiento y actualización tecnológica. La modernización que lleva a cabo la compañía se refleja en su propia estructura con la inauguración del Centro Administrativo en la capital de la República.

En 1985 se producen dos hechos contrastados, por un lado un seismo de tal magnitud que asola la ciudad dejándola incomunicada al dañar un total de 26 edificios y 13 centrales, y suspendiendo el servicio local de 11 mil abonados; y por otro lado, el lanzamiento al espacio del satelite Morelos I, del que Teléfonos de México se convierte en uno de sus principales usuarios al utilizar más de 300 circuitos de larga distancia.

A pesar de la catástrofe, catalogada por los expertos como la peor sufrida por la telefonía mexicana, y que se cuantificó en cerca de 20 mil millones de pesos, Telmex siguió esforzándose y logró instalar el teléfono número 7 millones, así como prestar servicios a 5,476 nuevas localidades del país con un incremento en la planta telefónica de 256.840 líneas automáticas.

Antena del centro telefónico San Juan, en Ciudad de México

En 1987 Teléfonos de México cumple 40 años de trabajo y sigue ofreciendo nuevos servicios a la vez que se prepara para una nueva etapa.

El reto de la modernización

El Gobierno de Carlos Salinas de Gortari afrontó en 1988 el reto de modernizar al país y, con ello, a la telefonía mexicana. La sociedad mexicana demanda una optimización de la calidad de los servicios telefónicos y De Gortari se hace eco de ese reclamo: «La modernidad es impensable sin telecomunicaciones e informática, impulsaremos el crecimiento acelerado de Teléfonos de México para adaptarlo a la demanda efectiva, mejorando su calidad... Avanzaremos hacia la total digitalización de la red de microondas y promoveremos el mejor uso de nuestros satélites».

Con estos planteamientos, Teléfonos de México inicia en 1989 una nueva etapa de desarrollo tecnológico con los principales objetivos de mejorar la calidad del servicio, crecimiento y expansión del mismo, modernización tecnológica y diversificación de los bienes y servicios. Con estos fines se ponen en marcha en primer lugar el «Plan de 45 días para el mejoramiento del Servicio Telefónico», que contempla el análisis de la situación telefónica existente en las 56 ciudades más importantes del país, y en segundo lugar el «Programa Permanente de Estabilización de la Calidad de Servicio», que comprende 63 ciudades.

En las mismas fechas tendrán lugar otros acontecimientos como la creación de Telecomunicaciones de México (Telecomm), cuyas funciones son los de operar el Sistema Morelos de Satélites, la Red de Microondas, la Red de Fibra Optica y los servicios tradicionales de telegramas, giros y télex; también se inician las operaciones del Centro de Telecomunicaciones Avanzadas, institución integrada por un grupo de especialistas cuyo objeto es el desarrollo de nuevos servicios, entre ellos la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI).

Una de las medidas más importantes que se tomaron dentro del reto de modernización fue el “Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994”, presentado por el presidente Salinas, quien señalaba en el apartado referente a las telecomunicaciones que los servicios deben diversificarse, mejorar su calidad, ampliar su cobertura en las áreas urbanas y extenderse a más zonas rurales.

En cuanto a la diversificación de los servicios, Teléfonos de México intensifica sus acciones. Así, en materia de telefonía rural se incorporan 493 nuevas poblaciones rurales; por otra parte se inicia la prestación del servicio Lada 800 en modalidad internacional y se incorporan dos nuevas formas de pago al servicio de telefonía pública Ladatel, la primera mediante el uso de una tarjeta de crédito, y la segunda, denominada USA Direct, entra en operación en Cancún, durante el concurso de Miss Universo con una llamada entre el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Andrés Caso Lombardo, y el Embajador de México en Estados Unidos, Gustavo Petriccioli.

Pieza conmemorativa de la instalación en México del teléfono cinco millones (1981).
Vehículos utilizados con motivo de los Juegos Panamericanos en 1975

Telmex también participó en el mercado de los servicios celulares a través de su filial Radiomóvil Dipsa, S.A., de C.V, que en 1989 puso en operación el nuevo servicio Telcel en la ciudad de Tijuana, Baja California.

En el Informe anual de 1989 se señala que “en el proceso de modernización, las nuevas tecnologías son un instrumento indispensable” se da principio entonces a un proceso de sustitución de tecnología obsoleta al cambiar 10 mil líneas electromecánicas por líneas digitales y se autoriza el programa para introducir la red de fibra óptica, lo que requiere una inversión superior a los 600 millones de dólares. Tras los satisfactorios resultados alcanzados en 1989, Telmex afrontó 1990 con buenas expectativas que se cumplen con la puesta en marcha de nuevos servicios de larga distancia: el Lada Express, Transpaís, Trans Norteamérica y la tarjeta de crédito de Telmex.

Un último paso dentro del camino de modernización de Telmex será la desincorporación de la compañía, anunciada el 18 de  septiembre de 1989 por el presidente Carlos Salinas de Gortari, que la justifica por las cuantiosas inversiones que requieren las telecomunicaciones en México y que tienen que llevarse a cabo con la participación de los sectores privado y social. Teléfonos de México podrá ofrecer el servicio de fax público, radiotelefonía celular, servicios telemáticos mediante fibra óptica y el uso del sistema de satélites del gobierno federal.

En el seismo de 1985 las centrales Victoria y San Juan se derrumbaron

Condiciones para la desincorporación de TELMEX

Primera. Garantizar que el Estado mantenga la rectoría en las telecomunicaciones.

Segunda. Mejorar radicalmente el servicio telefónico.

Tercera. Respetar y garantizar a los derechos de los trabajadores, mejorar su situación y respetar los términos de la firma del “Convenio de Modernización de Telmex” formalizado entre el sindicato y la empresa el 14 de abril.

Cuarta. Comprometerse a una expansión sostenida del sistema telefónico.

Quinta. Llevar a cabo la investigación científica y tecnológica en materia de telecomunicaciones.

Sexta. Que Telmex permanezca bajo el control mayoritario de capital mexicano.

Privatización

Ante el anuncio hecho por el gobierno de México en septiembre de 1989 de privatizar Telmex, las instalaciones de la compañía fueron visitadas por 23 empresas nacionales y extranjeras quedando ganador el consorcio integrado por el Grupo Carso, Southwestern Bell International Holdings y France Cables et Radio.

Con la privatización de Teléfonos de México se perseguía alcanzar la modernización, el crecimiento y la más alta calidad de servicio en un sector clave para la incorporación de México a la economía internacional.

Para cumplir dichos objetivos se pone en marcha un programa de inversión trienal por más de 24 billones de pesos que planeó llegar a 7.5 millones de líneas instaladas a fines de 1993; también se contempla dotar de servicios a casi 8 mil comunidades rurales de más de 500 habitantes y duplicar el número de teléfonos públicos en operación.

En materia de modernización tecnológica, se tiene programado instalar nuevas centrales digitales para alcanzar de 1991 a 1993 un índice de digitalización del 60 por ciento. Por otra parte se emprenderá la construcción de una red de fibra óptica de 13.500 kilómetros que formará el sistema nervioso central del servicio de larga distancia.

Con el propósito de mejorar la calidad del servicio se automatizarán 288 oficinas comerciales de atención al público y se instalarán 1.400 posiciones digitales computarizadas en 33 nuevos centros; asimismo se abrirán 77.000 líneas tipo «centrex». En materia de telefonía celular se tienen programas de inversión que contemplan aumentar el número de usuarios de 35 mil a 200 mil en tres años.

Dentro de este ambicioso programa de modernización el trabajador de la empresa es una pieza clave por lo que se contempla la capacitación del personal en 13 centros de adiestramiento donde se impartirán cursos con una duración mayor de 10 millones de horas hombre. En el cumplimiento de estos programas se siguen tres criterios: facilitar el desarrollo humano, profesional y cultural del personal de la empresa, enriquecer la filosofía de servicio y reforzar los hábitos para mejorar eficiencia y productividad.

Estas páginas han sido elaboradas a partir del libro”Historia de la telefonía en México. 1878-1991”, editado por TELMEX y en cuya realización intervinieron las siguientes personas:

Investigación documental
Lorena Archundia, Viridiana Aguirre, Alejandro Herrera, Mercedes Ortiz Monasterio, Freya Santiago.

Investigación Iconográfica
Mario González, Teresa Pacho Rodríguez, Carmen Ortiz, Miguel Angel Vázquez.

Redacción
Juan de la Luz Enríquez, Victoria Schussheim.

Diseño
Luis Vargas

Fotografía
Elsa Chabaud, Antonio Juárez, David Maawad, Guillermo Soto C.


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